Balance ALCA 2025: lo que aprendimos como consultora de software en un año vertiginoso

Balance ALCA 2025: lo que aprendimos como consultora de software en un año vertiginoso

Llegamos al último día del año y, antes de cerrar la oficina, queremos dejar por escrito un balance honesto de cómo nos fue. No el resumen de marketing, sino el otro: el que se cuenta entre nosotros al final de la jornada. Lo escribimos porque creemos que la comunidad de empresas con las que trabajamos merece esta transparencia, y porque a nosotros mismos nos sirve para entrar al 2026 con la mente clara.

2025 fue un año vertiginoso. Cambió la velocidad a la que aparecen herramientas, cambió lo que los clientes nos piden, cambió la forma en que internamente trabajamos. Algunas cosas salieron muy bien, otras nos costaron y un par nos avergonzaron. Aquí va todo.

Lo que sí salió bien

Crecimos sin perder enfoque. El equipo creció moderadamente, sumamos perfiles que llevábamos tiempo buscando y mantuvimos la disciplina de no aceptar todos los proyectos que llegaron. Esa disciplina, que es la decisión más difícil cuando crece la demanda, nos permitió cuidar la calidad del trabajo.

Aterrizamos casos serios de IA en producción. En 2024 estábamos haciendo demos. En 2025 hicimos producción: agentes que atienden flujos reales, asistentes internos que se usan todos los días, automatizaciones documentales que reemplazaron horas de trabajo manual. Aprendimos en carne propia la diferencia entre una demo bonita y un sistema que aguanta el lunes a las 9am.

Nos volvimos más rigurosos con observabilidad y costos. En proyectos donde antes teníamos métricas básicas, este año exigimos desde el inicio dashboards de costo unitario por transacción, alertas de degradación, planes de degradación graceful. Resultado: menos sorpresas en facturas y menos llamadas de cliente preocupado.

Mejoramos cómo escribimos propuestas. Empezamos el año con propuestas largas, llenas de promesas. Las terminamos cortas, honestas, con riesgos explícitos y con criterios de cancelación. Sorprendentemente, eso aumentó la tasa de cierre, no la bajó.

El blog encontró su voz. Empezamos a publicar con ritmo semanal y un tono más directo. La interacción que generó (correos, conversaciones, leads) superó por mucho lo esperado. Confirmamos lo que sospechábamos: hay hambre de contenido técnico honesto en español, sin hype.

Lo que no salió bien

Subestimamos esfuerzo en dos proyectos. En ambos, queríamos ayudar al cliente a pesar de que la propuesta apretaba los márgenes. Resultado: trabajamos más horas, entregamos bien pero con rentabilidad pobre, y aprendimos (otra vez) que aceptar proyectos por afecto es justo lo que enseñan a no hacer en cualquier libro de consultoría. Lo seguiremos cuidando.

Tardamos demasiado en adoptar IA en nuestra propia operación. Es irónico viniendo de una consultora que recomienda IA a clientes, pero internamente nos demoramos en estandarizar el uso de Cursor, Claude Code y agentes para nuestros propios procesos. Cuando finalmente lo hicimos en el segundo semestre, ganamos productividad notable. Lección: aplicar primero lo que se predica.

Una decisión de hiring que costó. Contratamos a una persona técnicamente fuerte pero culturalmente desalineada con cómo trabajamos. La salida fue respetuosa de ambos lados, pero costó tiempo del equipo y energía emocional. Lección: el filtro cultural pesa tanto como el técnico.

Subestimamos el costo emocional del año. El ritmo de novedades técnicas en 2025 fue agotador para todo el sector y nosotros no fuimos la excepción. Hubo semanas donde el equipo estaba quemado de leer changelogs, anuncios y hacer pruebas. Aprendimos que necesitamos ritmos más sostenibles de "puesta al día" en vez de tratar de seguirlo todo.

Cambios internos que vinieron para quedarse

IA integrada en el flujo de trabajo. Cada persona tiene una herramienta de IA pagada por la empresa, las que prefiera. Documentamos prácticas: cuándo usar IA para escribir código, cuándo para revisarlo, cuándo no. Esto se volvió parte del onboarding.

Reuniones más cortas, más documentación asincrónica. Pasamos a un modelo donde las decisiones importantes se documentan por escrito antes de discutirse. Las juntas son para alinear o resolver, no para presentar. Recuperamos varias horas a la semana por persona.

Métricas internas de salud, no solo financieras. Empezamos a medir carga semanal por persona, satisfacción en proyectos, tiempo dedicado a aprendizaje. No es perfecto pero nos dio un termómetro mejor que solo ver utilización.

Política de "menos pero mejor" en eventos. En vez de ir a todo, elegimos tres o cuatro eventos al año (uno técnico, uno de industria, uno regional) y los aprovechamos en serio. El resto se ve grabado.

Lo que aprendimos del mercado mexicano

Las empresas medianas mexicanas están listas para IA, pero necesitan acompañamiento, no proveedores. Lo que más nos pidieron este año no fue "implementen X" sino "ayúdennos a decidir bien". Eso cambió cómo proponemos: menos paquetes cerrados, más sesiones de assessment.

FinOps dejó de ser conversación de devops y subió a comité. Vimos a CFOs y directores generales preocupados por costos de cloud y de IA. Cuando aparecimos con números claros, las conversaciones se aceleraron. Es un frente donde hay mucha demanda represa.

Compliance y soberanía empezaron a pesar en decisiones técnicas. Especialmente con la apertura de regiones cloud en México y los cambios regulatorios. Más de un proyecto este año arrancó con la pregunta "¿esto puede vivir físicamente en México?".

El sureste sigue siendo opción seria para nearshoring tecnológico. Mérida, en particular, consolidó talento y proveedores. Recibimos consultas de empresas de Estados Unidos y de la Ciudad de México explorando equipos en la región. Es una conversación que va a crecer en 2026.

Mensaje a clientes y comunidad

A las empresas con las que trabajamos en 2025: gracias por la confianza. Gracias también por las conversaciones difíciles, por los retos que nos hicieron crecer y por permitirnos equivocarnos cuando hizo falta. La consultoría seria es una relación, no una transacción, y eso fue lo que vivimos con ustedes.

A la comunidad que nos lee, comparte el blog, nos escribe correos y nos da feedback en eventos: gracias por hacer este oficio menos solitario. Mucho de lo que escribimos nace de conversaciones con ustedes.

Al equipo: gracias por aguantar el ritmo de un año intenso, por proponer mejor de lo que pedimos, por sostener el estándar incluso cuando habría sido más fácil bajarlo.

Visión 2026

Entramos al próximo año con tres propósitos sencillos:

Hacer menos cosas, mejor. Resistir la tentación de aceptar todo. Concentrar la energía donde podemos hacer trabajo del que estemos orgullosos.

Compartir más conocimiento abierto. Más artículos honestos, más casos documentados (con permiso de cliente), más participación en la comunidad técnica mexicana. Creemos en esto y queremos invertir más.

Cuidar la sostenibilidad del equipo. Crecer con cabeza, mantener ritmos humanos, recordar que detrás de cada proyecto hay personas que también tienen vida fuera del trabajo. Si tenemos que crecer más despacio para hacer esto bien, está bien.

Una despedida del año

Si algo quedó claro en 2025 es que la velocidad no se va a detener. La IA va a seguir cambiando, los anuncios van a seguir apilándose, los clientes van a seguir necesitando ayuda para decidir bien. Lo que podemos elegir es la calidad con la que respondemos a ese ritmo: con seriedad, con honestidad, con calma.

Eso es lo que vamos a intentar en 2026. Ni más ni menos.

Gracias por leernos este año. Nos vemos en enero, con energía nueva y temas frescos.


Gracias por leernos en 2025. ¿Conversamos en 2026? Aquí estamos. Agenda una conversación de 30 minutos en enero si quieres revisar tu propio balance, planear con cabeza fría o simplemente platicar de hacia dónde va el sector. Será un gusto.

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