Beeple vende NFT por $69.3 millones en Christie's: el pico de NFT mania y lo que enseña

Beeple vende NFT por $69.3 millones en Christie's: el pico de NFT mania y lo que enseña

El pasado 11 de marzo, la casa de subastas Christie's cerró la venta de "Everydays: The First 5000 Days", un collage digital del artista estadounidense Mike Winkelmann, conocido como Beeple. El precio final, 69.3 millones de dólares, lo coloca en el tercer lugar histórico entre obras de artistas vivos vendidas en subasta. La obra es un NFT, un token no fungible registrado en la blockchain de Ethereum, lo cual significa que el comprador no recibió un cuadro físico ni siquiera un archivo exclusivo: recibió un certificado criptográfico de propiedad de un archivo digital que cualquiera puede ver y descargar de Internet.

La venta es el pico, hasta ahora, de una euforia en torno a NFTs que arrancó este año. NBA Top Shot vende coleccionables de jugadas de basquetbol por miles de dólares cada una. Twitter discute si su CEO va a vender su primer tuit como NFT. Empresas tradicionales evalúan si deben "tener algo en NFT". En ALCA recibimos cada semana preguntas de directivos mexicanos que quieren saber si esta es una tendencia donde tienen que estar. Esta es nuestra lectura.

Qué es un NFT, sin jerga innecesaria

Un NFT es un registro en una blockchain (típicamente Ethereum) que asocia un identificador único a una pieza digital, sea una imagen, un video, un texto, un objeto en un videojuego o cualquier otro archivo. La novedad no es el archivo, que sigue siendo igual a cualquier otro archivo digital. La novedad es el registro: una entrada en una base de datos descentralizada que dice "esta dirección de cartera es propietaria de este token, y este token está asociado a este archivo".

Lo que el comprador del Beeple recibió fue exactamente eso: un registro en Ethereum que dice que su dirección posee el token correspondiente a esa obra. El archivo de imagen sigue disponible para cualquiera que quiera bajarlo. La diferencia entre tener el archivo y tener el NFT es la misma que hay entre tener una foto del Mona Lisa y tener el Mona Lisa: el segundo es propiedad reconocida socialmente; el primero, no.

Esa es la idea. Si funciona o no como sistema social a largo plazo es una pregunta abierta.

Por qué se está pagando tanto

Tres factores se combinan para crear el momento actual.

Primero, mercados de cripto en máximos. Bitcoin pasó de 30 mil a más de 60 mil dólares en pocos meses; Ethereum se multiplicó. Mucha riqueza recién materializada busca formas de gastarse, y el arte digital es una opción atractiva para una generación de coleccionistas que se hicieron ricos en cripto.

Segundo, casas de subasta tradicionales legitimando el formato. Cuando Christie's, una institución de 250 años de historia, acepta un NFT como obra subastable, el mercado tradicional del arte queda obligado a tomar el formato en serio.

Tercero, dinámicas comunitarias y sociales que el formato hace muy visibles. Los compradores anuncian sus adquisiciones, las exhiben en perfiles de Twitter, las usan como avatares. La parte performativa del coleccionismo, que siempre ha existido en arte físico, se amplifica en lo digital.

Los riesgos que rara vez se mencionan en el hype

Hay varios riesgos importantes que están subreportados en la cobertura mediática.

Riesgo ambiental. La mayoría de NFTs corren hoy en Ethereum, que usa proof-of-work (similar a Bitcoin), lo cual consume mucha energía. La huella de carbono de mintear y operar NFTs en Ethereum es real y, para empresas con compromisos de sostenibilidad, problemática. Hay iniciativas para migrar a proof-of-stake (Ethereum 2.0) y a otras blockchains más eficientes, pero el ecosistema actual sí tiene impacto.

Riesgo de fraude y falsificación. Cualquiera puede mintear un NFT a partir de una imagen ajena. Hay numerosos casos documentados de artistas descubriendo que su trabajo fue convertido en NFT y vendido por terceros sin permiso. Las plataformas tienen herramientas limitadas para combatir esto.

Riesgo de iliquidez. Vender un NFT no es como vender una acción. Si el mercado se enfría, puedes quedarte con un activo sin compradores reales. Lo que se vende a un millón este mes puede no encontrar comprador a cien mil el próximo.

Riesgo de plataforma. Los NFTs viven en una blockchain (eso es relativamente seguro), pero las imágenes asociadas suelen vivir en servidores tradicionales o en sistemas como IPFS. Si el servidor cae o el proyecto desaparece, el archivo asociado puede perderse, dejando al NFT como un puntero a nada.

Riesgo regulatorio. Reguladores en varios países están empezando a evaluar si los NFTs deben tratarse como valores, como obras de arte o como categoría nueva. La incertidumbre regulatoria afecta tanto el valor como las obligaciones fiscales para compradores y emisores.

Marco para evaluar tecnologías en pico de hype

Más útil que decidir sobre NFTs es tener un marco para decidir sobre cualquier tecnología que esté en su pico de atención mediática. Recomendamos cinco preguntas, que aplican aquí pero también para futuros booms.

Una: ¿qué problema real de mi empresa resuelve esta tecnología? Si la respuesta es "ninguno claro, pero todos hablan de eso", la respuesta correcta es esperar.

Dos: ¿quiénes ya la están usando con resultados verificables? Casos de uso reales, con ROI documentado, no anuncios de planes futuros. En NFT, los casos genuinos de empresa son contados; arte digital sí, marcas haciendo experimentos de marketing sí, pero modelos de negocio sostenibles aún en evaluación.

Tres: ¿qué puedo perder si me equivoco entrando temprano? Reputación, dinero, atención del equipo. En tecnologías hype, el costo de entrar temprano y mal es mayor que el costo de entrar tarde y bien.

Cuatro: ¿qué puedo perder si me equivoco esperando? A veces sí hay penalidad por llegar tarde. Pero en la mayoría de tecnologías hype, la penalidad real por esperar uno o dos años es cero o negativa.

Cinco: ¿qué versión modesta puedo probar para aprender sin compromiso serio? Casi siempre hay una forma de experimentar pequeño antes de comprometer presupuesto. Si la única forma de "estar en NFT" es invertir cien mil dólares, hay algo mal en la propuesta.

Recomendación específica para empresas mexicanas medianas

Para la mayoría de empresas medianas en México, NFTs no ameritan inversión seria este año. Vale la pena que alguien del equipo (marketing o innovación) entienda el formato, observe casos relevantes y reporte aprendizajes. Es trabajo de antena, no de campaña.

Donde sí vemos posibilidades genuinas de exploración son sectores con relación fuerte con coleccionismo o comunidades digitales: marcas de consumo masivo con base de fans (donde lanzar coleccionables digitales puede generar engagement), empresas de medios y entretenimiento, equipos deportivos, marcas de moda con identidad fuerte. Para esos sectores, experimentos pequeños pueden tener sentido.

Para B2B, manufactura, servicios financieros tradicionales, salud y la mayoría de sectores, no es prioridad. El esfuerzo está mejor invertido en problemas más concretos.

La lectura larga

Beeple a 69 millones es titular memorable, pero no establece valor. Establece momento. Si dentro de cinco años los NFTs son infraestructura natural de la propiedad digital o si son recordados como una burbuja del 2021, no lo sabemos hoy. Lo que sí sabemos es que entrar a tecnologías en pico de hype con prisa raramente termina bien para empresas medianas. Observar, aprender y elegir bien cuándo entrar es estrategia. Comprar el rumor es apuesta.


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