Bitcoin alcanza ATH ~$66,900: el bull run de 2021 y por qué tu CFO debe entenderlo

Bitcoin alcanza ATH ~$66,900: el bull run de 2021 y por qué tu CFO debe entenderlo

Hoy, 20 de octubre, Bitcoin tocó un nuevo máximo histórico de aproximadamente $66,900 dólares. Es la culminación de un año en el que la criptomoneda dejó de ser una conversación de foros para volverse una conversación de juntas de consejo. La aprobación esta semana del primer ETF de Bitcoin de futuros en Estados Unidos, ProShares BITO, fue el catalizador inmediato del último tramo de subida.

Para un director financiero en México, el escenario actual obliga a tener una postura formal. No tomar posición ya es tomar posición. La pregunta interesante no es si Bitcoin va a subir o bajar la próxima semana (nadie lo sabe con honestidad), sino qué política tiene su empresa frente a un activo que un porcentaje creciente de su mercado, sus inversionistas y, en algunos casos, sus competidores, está empezando a tratar como infraestructura financiera legítima.

Qué está empujando esta ola

A diferencia del rally de 2017, este ciclo tiene características que sí merecen atención de un área de finanzas. Cuatro elementos explican buena parte del movimiento.

Primero, adopción institucional visible. Tesla compró $1.5 mil millones en febrero. MicroStrategy lleva acumulados más de 100,000 BTC en tesorería corporativa. Square (ahora Block) tiene posición. Bancos como Goldman Sachs y JPMorgan reactivaron mesas de cripto. Visa y Mastercard integran rieles de cripto en sus redes.

Segundo, infraestructura de custodia institucional madura. Coinbase Custody, Anchorage (que en enero recibió la primera carta nacional bancaria para una cripto en EE.UU.), Fidelity Digital Assets y BitGo ofrecen custodia con seguros, auditorías y reportes que un comité de auditoría puede aceptar. Esto era impensable hace tres años.

Tercero, El Salvador adoptó Bitcoin como moneda de curso legal en septiembre. Es un experimento polémico y con problemas de implementación reales, pero es la primera vez que un Estado-nación lo hace, y eso obliga a otros gobiernos a posicionarse.

Cuarto, producto regulado disponible. El ETF de futuros aprobado esta semana abre la puerta a que asesores financieros y fondos institucionales tomen exposición sin tener que tocar custodia directa. Es la rampa que faltaba.

Por qué un CFO mexicano no puede ignorarlo

Más allá del precio, hay tres razones operativas para tener una postura formal este trimestre.

Su gente lo está viendo. Los empleados, sobre todo los más jóvenes y los técnicos, ya tienen exposición personal. Las preguntas internas sobre si la empresa va a aceptar pagos en cripto, sobre planes de pensiones, sobre bonos en BTC, ya están llegando. Tener una respuesta articulada importa.

Sus clientes (o sus competidores) lo están considerando. Algunas empresas de tecnología en México ya cobran a clientes internacionales en USDC para evitar fricciones bancarias. Algunas remesadoras integran cripto en su back-end aunque el cliente final no lo vea. Si su industria tiene mover dinero internacionalmente, conviene saber quién está haciendo qué.

El marco regulatorio mexicano existe pero está incompleto. La Ley Fintech (2018) regula a los activos virtuales y obliga a quien intermedia con ellos a contar con autorización de Banxico. Sin embargo, mantener cripto en tesorería propia (no como intermediario) tiene un tratamiento más ambiguo. La SAT ha emitido criterios sobre tributación de ganancias por venta de cripto para personas físicas, pero el tratamiento contable corporativo bajo NIF aún no es uniforme.

Marco práctico para evaluar exposición corporativa

No estamos sugiriendo que toda empresa mexicana deba tener Bitcoin. Estamos sugiriendo que toda empresa mexicana mediana o grande debería poder responder con claridad estas seis preguntas:

  1. ¿Cuál es nuestra postura formal? Aceptamos cripto, no aceptamos, lo evaluaremos en X plazo. La postura debe estar en política escrita aprobada por dirección.
  2. Si decidimos exposición, ¿qué porcentaje del balance? Las empresas que han entrado típicamente lo hacen entre 0.5% y 5% del efectivo. MicroStrategy y Tesla son outliers; no son referencia.
  3. ¿Qué custodia usamos? Custodia propia con multisig vs. custodia institucional regulada. Para casi cualquier empresa que no sea un cripto-nativo, la respuesta es custodia institucional.
  4. ¿Cuál es la política de tributación? Cómo registramos compras, ventas, marcaciones a mercado, y bajo qué NIF. Coordinación con auditor externo desde el día cero.
  5. ¿Quién tiene autoridad para mover los activos? Política de firmas, separación de funciones, controles de fraude interno.
  6. ¿Cuál es el plan de salida? En qué condiciones liquidamos, parcialmente o totalmente, sin pánico.

Lo que aún no resuelve esta narrativa

Hay que decirlo con todas sus letras: Bitcoin sigue siendo extraordinariamente volátil. En este mismo año cayó cerca de 50% entre abril y julio. La narrativa de "oro digital" funciona en mercados alcistas y se desinfla en correcciones fuertes. La regulación puede endurecerse en cualquier momento (China lo prohibió completamente en septiembre, y eso movió el mercado). Y para una empresa con flujos en pesos y costos en pesos, asignar una porción del efectivo a un activo dolarizado y volátil tiene que justificarse con algo más que titulares.

La pregunta para el comité de finanzas de fin de año no es si Bitcoin sigue subiendo. Es si nuestra empresa tiene una política sobre activos digitales con la misma seriedad con la que tiene política de coberturas cambiarias o política de inversión de excedentes. Si la respuesta es no, vale la pena cerrar 2021 cerrando esa brecha.


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