Día del Programador 2021 (13 sept): el ecosistema de software desde Mérida en pandemia
El 13 de septiembre se celebra el Día del Programador. La fecha es un guiño geek: el día número 256 del año (el 256 es 2 elevado a la 8, el número de valores que caben en un byte). Es una fecha menor en el calendario corporativo, pero es buen pretexto para hacer una pausa y mirar al ecosistema mexicano de software, en particular al de Mérida, que cierra su segundo año de operar bajo pandemia y entra en una fase nueva.
Desde una empresa local, esta es la lectura que tenemos del momento.
De dónde venimos
Cuando empezó 2020, Mérida ya tenía una comunidad tech viva pero todavía pequeña en el contexto nacional. Eventos como BarCamp Mérida, comunidades locales de Python, JavaScript, datos y la presencia de varias casas de software de tamaño mediano dibujaban un ecosistema con tracción pero sin la masa crítica de Guadalajara, CDMX o Monterrey.
La pandemia, contraintuitivamente, le hizo bien al sureste. Tres dinámicas se combinaron:
- Trabajo remoto a escala global. Empresas de Estados Unidos, Canadá y Europa abrieron sus búsquedas geográficamente y miraron hacia LATAM con seriedad.
- Migración interna. Profesionistas de CDMX, Monterrey y Guadalajara reevaluaron calidad de vida y muchos eligieron Mérida y la Riviera Maya.
- Eventos virtuales. La barrera para participar en conferencias internacionales bajó a cero. Devs locales tuvieron acceso a charlas, cursos y networking que antes requerían viaje y presupuesto.
Lo que cambió en 2021
A 18 meses de iniciada la pandemia, los efectos son visibles:
- Empresas mexicanas medianas con cliente nearshore creciendo a doble dígito. Los presupuestos de TI en Estados Unidos absorbieron el shock de 2020 y volvieron con fuerza.
- Empresas globales abriendo offices o esquemas full-remote con personal en Yucatán: lo que antes era anécdota ahora es patrón.
- Salarios subiendo a velocidad inédita en el sureste, presionados por la competencia de empresas que pagan en dólares.
- Comunidades locales que pasaron a formato híbrido: Pyhton Mérida, JS Mérida, Mujeres en TIC, comunidades de datos y diseño activas.
- Talento joven llegando con expectativas distintas: trabajo remoto desde el primer empleo, paquetes flexibles, propósito antes que solo salario.
Lo bueno y lo no tan bueno
Sería deshonesto pintar todo color de rosa. La realidad mixta:
Lo bueno
- Acceso al talento global. Un dev senior en Mérida puede hoy elegir entre una empresa local, una nacional o una internacional sin moverse de su silla. Eso eleva el piso de salarios y de prácticas.
- Comunidades vivas. El ecosistema de meetups, hackathons (virtuales por ahora), cursos y mentorías no se rompió con la pandemia: se reconfiguró.
- Pipeline universitario activo. Modelo Educativo Militarizado o no, programas como ITESM, UADY, UNID, Anáhuac Mayab y Politécnico están produciendo graduados con buen perfil técnico, aunque con brechas claras (ver abajo).
- Diversidad creciente. Más mujeres en tech, más perfiles no tradicionales (autodidactas, transición de carrera), más personas LGBT+ visibles en la comunidad.
Los retos
- Brecha entre lo que enseña la universidad y lo que pide la industria. Se forma a programar, no a operar en equipos modernos (Git serio, CI/CD, code reviews, observabilidad, testing). Cerrar esa brecha sigue tocándole a las empresas en el primer año.
- Fuga de talento. El mismo factor que es bueno (acceso global) presiona a empresas locales que no pueden pagar en dólares. El reto es construir propuestas de valor que no compitan solo en sueldo.
- Soft skills en pandemia. Una generación que entró al mercado en remoto sin haber pasado por oficina presencial. La parte humana del trabajo (negociación, manejo de conflictos, cliente directo) se está aprendiendo más lento.
- Concentración en ciertas verticales. Mucho del nearshore que llega es desarrollo web y mobile; otras áreas como infraestructura, datos avanzados o ciberseguridad siguen subatendidas.
- Cultura corporativa. Empresas locales que llevan décadas operando con esquemas más jerárquicos están aprendiendo, a marcha forzada, a competir con culturas más planas y horizontales.
Qué le toca a las empresas locales
Para una empresa mexicana mediana del sureste que quiere atraer y retener buen talento de software hoy, sin tener pesos en dólares:
Construir propuesta de valor honesta
No competir donde no se puede ganar (sueldo bruto en USD), competir donde sí se puede:
- Estabilidad y crecimiento real. Un dev en empresa local con plan de carrera de 3 años puede acabar mejor que uno que rota cada 8 meses entre contratos remotos.
- Aprendizaje cercano. Mentoría, exposición a múltiples áreas del negocio, contacto con cliente, decisiones de arquitectura.
- Impacto visible. Trabajar en producto cuyo uso ves en la calle, en cliente que conoces, en proyectos que cambian a empresas mexicanas reales.
- Calidad de vida. Mérida sigue siendo Mérida.
Practicar lo que se predica
- Procesos modernos (CI/CD real, code reviews serios, postmortems sin culpa, documentación viva).
- Tiempo protegido para aprender y para contribuir a comunidades locales.
- Compensación clara y revisada con frecuencia, no en bloque cada año.
Apostar a la comunidad
Las empresas que se involucran con las comunidades locales (sponsoreando meetups, abriendo espacios, mandando mentores a hackathons, recibiendo practicantes) construyen pipeline de talento de mediano plazo. Las que solo van a las ferias de empleo cuando necesitan vacantes pierden esa carrera.
Lo que viene
Si la tendencia se mantiene, en 2-3 años el sureste va a tener una densidad de talento de software mucho mayor a la actual. Eso va a obligar a empresas locales a competir mejor, va a atraer más infraestructura (coworks, comunidades, eventos) y va a generar segunda ola de empresas que nazcan ya con visión global desde el inicio.
Va a haber víctimas también: empresas locales que no se adapten, que sigan ofreciendo condiciones de hace una década, que no ajusten cultura. La separación va a ser visible.
Cierre
El Día del Programador es buena fecha para agradecer a quienes, a veces invisiblemente, sostienen la infraestructura digital de las empresas mexicanas. Y es buena fecha también para recordar a las organizaciones que el talento no es commodity: es la diferencia entre ser empresa que sobrevive y empresa que crece. Mérida tiene una ventana excepcional. Lo que se decida hacer con ella en los próximos 24 meses define muchos años hacia adelante.
Felicidades a la comunidad dev del sureste y de México entero. Que sigan construyendo.
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